Se hace camino al andar

Ciencia

23 de Abril del 2015

Tras estudiar más de 200 fósiles de diferentes mamíferos se ha llegado a la conclusión de que una mutación en los genes de los embriones podría ser la causa del bipedismo ya que dicha mutación provocaba una transformación de las vértebras.

Hoy me he propuesto hablar acerca del bipedismo. Bueno, en realidad pretendía proyectar "El mal del cerebro" a los alumnos de 3º ESO, ya que estamos trabajando el sistema nervioso, pero me he encontrado con que ya no cuento con un proyector en el aula y he tenido que improvisar. Con todo ese repaso mental ha dado para este post, por lo que os puedo dar la bienvenida a esta clase.


Aunque parecíamos tener muy claro cuándo comenzamos a erguirnos y a caminar sobre dos piernas, hace entre 3,5 y 6 millones de años, un estudio publicado recientemente por el estadounidense Aaron Filler y su equipo, del Museo de Zoología Comparada de Harvard, parece indicar que nos habíamos equivocado por mucho, unos 15 millones de años.


Tras estudiar más de 200 fósiles de diferentes mamíferos se ha llegado a la conclusión de que una mutación en los genes de los embriones podría ser la causa del bipedismo ya que dicha mutación provocaba una transformación de las vértebras.


Una vez que se conocía la razón solo quedaba buscar un candidato, un "eslabón perdido", ese término tan incorrecto que no nos gusta utilizar a pesar del poder literario que posee. Bien, pues Mortopithecus bishopi , antepasado común de chimpancés y humanos, encontrado en Uganda en los años 60 ha sido el elegido para ser el primer bípedo.


El citado estudio no ha dejado a nadie indiferente y ha generado bastante controversia. Jose Maria Bermúdez de Castro, Director del Centro Nacional para la investigación de la Evolución Humana, ha manifestado que los chimpancés no son bípedos, por lo que si este antepasado común lo fue, luego perdió esa cualidad, que se recuperó en otro paso evolutivo hace entre 3,5 y 6 millones de años, como se indica en la hipótesis original.


Aún sin conocer una fecha aproximada para este avance evolutivo, sí que parece que se trata de una evolución rápida y que estuvo sometida a una presión selectiva intensa, ya que actualmente continua sin ser algo innato, los recién nacidos deben aprender a caminar.


El por qué esta cualidad resultó beneficiada por la selección natural deberíamos buscarlo en el ambiente de la época, un tiempo en el que la sabana se expandía a la par que el bosque tropical perdía espacio. Los seres bípedos exponían menos superficie corporal al sol evitando así el calor y por otra parte conseguían liberar las manos, para poder transportar una mayor cantidad de alimentos de una vez y ahorrar así energía.


A este respecto son muy interesantes los estudios del equipo de Brian Richmon, de la Universidad George Washington, en los bosques de Bossou, en Guinea Conakry. Han realizado experimentos de competencia con diferentes tipos de nueces para ver si los chimpancés optan por caminar erguidos en ciertas situaciones. Los resultados muestran que en la competencia por las nueces más sabrosas y deseadas la opción general es la de recurrir al bipedismo para acarrear el máximo número de nueces en las manos liberadas. (sí, lo se, parece una idea evidente y no era necesario ir hasta Guinea para comprobarla, pero es vuestra envidia la que habla...).


A pesar de que el bipedismo supuso todo un avance evolutivo también conllevó una serie de inconvenientes. No se trata solo de caminar sobre dos piernas, hay que hacerlo de una manera eficaz, energeticamente hablando. Para ello, es necesario acortar el canal pélvico y esto supone dejar un menor espacio para los recién nacidos a la hora de  nacer. Si a este inconveniente le sumamos que también se ha posibilitado que crezca el cerebro, pues no tenéis más que hablar con una mamá primeriza para haceros a la idea de que no todo el monte es orégano.


Enlazando con la idea de que el cerebro ha crecido debido al bipedismo, indaguemos el porqué. Una posición vertical obliga a sostener la cabeza sobre el tronco, para lo que es necesario disponer de huesos fuertes para fijarla y músculos potentes. Para no dejar todo el trabajo a la modificación del cuello, columna y tronco, se tendió a reducir el peso del cráneo, minorizando la osamenta, lo que permitió equilibrar con un cerebro más grande, que a su vez crecía en conexiones con todos los nuevos problemas e ideas que surgían desde la nueva posición.


 





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